leo

En el corazón del verano, entre los días 24 de julio y el 23 de agosto, se encuentra el reinado de Leo. Signo de Fuego por excelencia, basa toda su existencia en la experiencia personal, y la intuición. Su más destacada virtud es la que guía todas las decisiones importantes de su vida. Los nativos de Fuego son especialistas en obtener toda la energía disponible del ambiente. El amor y el cariño, con su lema y ellos, los protagonistas de todo cuanto acontece en el mundo de los Leo.

Por un lado el Fuego les aporta calidez y simpatía, facilitándoles las relaciones personales. Pero, por otro, cuando se producen conflictos, todo lo que tocan queda reducido a cenizas. La naturaleza de Leo es fija, símbolo del mes central del verano. Esta particularidad hace que los nativos tiendan al conservadurismo atroz. Es decir, que se contentan y no esperen más de la vida que mantener y disfrutar de lo que tienen. Su gran tarea consiste en velar por el orden y el equilibrio dentro de su mundo. Y no sólo se preocupan en mantener unas sanas relaciones con los de su entorno, sino que además se encargan de que se lleven bien con otros.

Leo y el Sol

El sol es su planeta, que a pesar de ser una estrella, así es considerado astropológicamente. Como luminar, propio de Leo. Simboliza la energía personal, la esencia del individuo, la voluntad consciente y el espíritu de una persona. Es el encargado de otorgar al nativo de Leo sus más distinguidos atributos: la generosidad, el orgullo, la autoridad, la fidelidad y la magnanimidad. Más, aunque se trate del astro rey, el Sol también posee una sombra. Que es la encargada de generar los más feos y grotescos atributos de León. La arrogancia es algo que antes o después aflora en todo Leo. Así como el comportamiento despótico, y en ocasiones la tiranía y la crueldad.

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Dicen que el Sol es el sanador por experiencia. Pero también, tan sólo en contadas ocasiones, es el gran aniquilador que no descansa hasta ver a sus enemigos humillados bajo su propio poder. Está claro que como con toda la energía, por muy responsable que sea, se debe de tener cuidado con ella y administrarla con equidad y buen propósito. Y en el caso de Leo, es su gran corazón el encargado de salvaguardar las casi inagotables reservas de esta peligrosa y al mismo tiempo benéfica arma: el Sol.

Leo en su trabajo y con sus amistades

A un Leo las finanzas y negocios, donde la especulación juega un papel importante, es algo que le caracteriza. Suele tener un considerable orgullo por los propios bienes materiales y suele dársele bien los negocios relacionados con el ocio. Pero este orgullo irrumpe de forma negativa en la expresión intelectual del individuo. La genialidad personal se manifiesta mejor de forma artística. Cuenta con una gran facultad para la organización.

Un Leo tiene una fuerte necesidad de expresar la propia experiencia individual. Siente un gran deseo de dominar las relaciones laborales. Es importante que el individuo aprenda a verse reflejado en las relaciones con los demás o de lo contrario se encontrará con enemigos poderosos. En cuanto a las relaciones personales es dominante e independiente.

Este signo del fuego que cuenta con el honor y crédito que le otorguen los demás. Su creatividad florece y suele contar con pocos amigos, pero fieles y de calidad. Su defecto es el poder personal, que aflora en momentos de gran necesidad. Se alimenta de odio y envidia de otros y en los que se crea grandes enemigos. El individuo puede ser víctima de su propio orgullo.