piscis

Las personas nacidas entre el 20 de febrero y el 20 de marzo pertenecen al escurridizo mundo de los Peces. Como resulta evidente, Piscis es un signo cuyo elemento es el Agua. Y está por tanto íntimamente sujeto al mundo de las emociones, de las sensaciones y a la vida en sí. El Agua como elemento mágico atrae hacia si experiencias de gran intensidad, que transforman y modifican a las personas. Las enriquece y dota de una sensibilidad sin igual.

¿Cómo son los Piscis?

El mundo de los afectos, sensaciones y emociones funcionan como el motor que impulsa a los nativos de este elemento, y todo lo que está basado en la vida instintiva más que en la razón. Los nativos de este elemento, y todo lo que hagan, estará basado en la vida instintiva más que en la razón. Los nativos de este elemento conceden gran importancia a los lazos de sangre, a la familia y a los amigos de la infancia. Son gente que necesita sentirse dentro de pequeños círculos sociales, que a su vez estén fuertemente cohesionados.

La naturaleza de Piscis, tal y como aparece en la ilustración del signo, es doble. Hay un pez que nada contra la corriente y otro que se deja arrastrar por ella. La naturaleza mutable radica justamente en el equilibrio entre dos posiciones netamente opuestas. En el caso concreto de Piscis, una de estas posiciones consistiría en dejarse llevar por el mundo de los sentimientos, de las sensaciones y de la sensibilidad, que es la más típica y conocida imagen de Piscis. La otra es la que se opone a dejarse arrastrar, impone con fuerza sus condiciones. Modifica las circunstancias e imprime una fuerte presión en el medio que lo circunda. La magia que caracteriza el misticismo de Piscis se basa fundamentalmente en compaginar ambas posturas. Dejarse influir por las circunstancias, pero sin dejar de manifestar su propia esencia. Y sin apenas interferir en la gran corriente de la vida, es la actuación más adecuada para este signo.

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Influencia de Neptuno en Piscis

Neptuno es el regente por excelencia de Piscis. Es el planeta del cambio, el que se encarga de integrar el pasado y el futuro en un dinámico presente que se adapte lo mejor posible a las necesidades del momento. Por otra parte también representa la sensibilidad extrasensorial, es decir, lo que va más allá de los sentidos. No es de extrañar que experiencias paranormales como los sueños premonitorios, la telepatía y la adivinación estén asociadas a la energía de este planeta.

Neptuno representa al gran místico, a aquella persona que a pesar de la larga y dolorosa experiencia de la vida, es capaz de sentir compasión hasta por el más ínfimo de los seres vivos. Eso quiere decir que está capacitado para ponerse en el lugar de todos los seres que forman la gran escalera de la evolución biológica. Pero como hemos visto, deben coexistir compasión y afirmación personal. Y, justamente por ello, Neptuno no se encarga de asumir su postura receptiva a la vez que se centra en sí mismo y resulta benéfico para los demás.

El mundo del arte ayuda claramente a conectar con el sentimiento, el sufrimiento y las necesidades de la sociedad. Y al mismo tiempo permite que el artista conecte con su energía personal. La amalgama de ambas experiencias da como resultado la obra de arte, que satisface al sentimiento de la gran masa, mientras el ego del artista se reafirma. Este ejemplo de adaptación a unas condiciones o a unas necesidades pertenece a la metamorfosis que nos presenta Neptuno con su energía. Cuando la necesidad nos aprieta ofrecemos lo mejor de nosotros mismos, y cuando esto, por azar, armoniza con el alma colectiva, entonces aparece la magia y la experiencia mística por excelencia.

Y esto es todo sobre ese signo que se define como una adaptación al cambio. ¿Qué piensas sobre este signo de agua?